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Panorámica de la imponente Cordillera de Los Andes.

El sector de la ciruela desecada arranca nueva temporada en equilibrio

Los productores tienen para este año expectativas favorables, más con los datos de la próxima cosecha en el Hemisferio Norte. No están fuera de las dificultades generales del campo, pero los precios se mantienen estables.

Promediando el ciclo comercial de la producción 2015 del Hemisferio Sur, y cuando el mayor productor mundial (California) está a punto de iniciar su cosecha, el mercado internacional de la ciruela desecada no termina de despegar y evidencia una retracción en los precios respecto de los niveles que había alcanzado la temporada pasada. 

Daniel Camacho, presidente del directorio de Nevada Argentina SA, con sede en San Rafael, aseguró que el ciclo comercial viene “muy tranquilo”. Reconoció que “estamos trabajando, pero en un mercado que quedó un tanto resentido por precios elevados del año pasado”.

Recordó, en ese sentido, que el 2014 fue muy bajo en volumen de cosecha en Argentina mientras que en Estados Unidos fue regular, por lo cual el mercado internacional durante el año pasado estuvo un tanto demandado. “En ese escenario, muchos importadores no lograron que sus clientes convaliden precios altos y, en muchos casos, llegaron a abril de 2015 con stock de la cosecha pasada”, contó el empresario.

La nueva cosecha en Estados Unidos viene ahora con volúmenes que van a estar más cerca de lo normal y precios a la baja, a raíz de lo cual los principales mercados que demandan volumen -que son Brasil y Rusia- han estado actuando de manera muy conservadora”. Por eso, explica Camacho, en el primer semestre de este año las decisiones de compra desde el exterior han sido puntuales; los clientes han estado confirmando operaciones muy de a poco. 

Mientras tanto, en Mendoza, comienzan los primeros aprontes entre productores e industriales para ir entrando en la negociación por el grueso de la fruta seca que quedó en manos del sector primario.

Camacho recordó que durante el primer semestre la industria siempre tiene un volumen importante, que recibe del productor en febrero-marzo, en plena campaña; en julio está terminando de pagarla y buena parte de esa fruta la tiene en stock”. Por eso las operaciones con ciruela desecada que quedó en manos de los productores “se hacen normalmente ya entrado el segundo semestre”.

Sobre este punto, desde la Sociedad Rural de San Rafael se reconoce que “el mercado no está como quisiéramos que estuviera, se va moviendo a un ritmo por debajo de lo normal, pero es porque los secaderos tienen mucha ciruela seca que habían comprado fresca al productor y de producción propia en algunos casos”.

De modo que “primero exportan esa fruta y después salen a comprar la que ha quedado -seca- en manos de los productores”. Se aseguró, no obstante, que ya hubo algunos contactos de empresas norteamericanas con cooperativas y productores independientes.

La entidad del Sur admitió que la mayoría de los productores se mantiene expectante y prefiere demorar un poco su decisión de vender, esperando los resultados de las presidenciales, de los que “podría surgir algún principio de definición en el plano político” y, consecuentemente, alguna señal sobre el potencial escenario macroeconómico futuro. Es que, dicen en el sector, “tener ciruelas, en la Argentina es tener dólares, porque se exporta el 95% de la producción”. 

Algunos productores sanrafaelinos van más allá al arriesgar que hasta los compradores del exterior podrían estar especulando, porque si devalúa Argentina quizás podrían negociar un mejor precio en dólares, así fueran 50 centavos, un dólar o un dólar y medio por caja, mientras no afectará demasiado esa mejora en la ecuación del exportador mendocino a raíz de un eventual ajuste cambiario.

Por lo pronto, los ruralistas de San Rafael indican que “la expectativa es favorable porque California, si bien va a cosechar alrededor de un 8% más que el año pasado, está muy por debajo de su producción media histórica y, para no tener capacidad ociosa, el año pasado y este han venido empresas norteamericanas a comprar ciruela a Chile y Argentina.

Delicado equilibrio


La recuperación de la oferta mundial se ha reflejado en los precios de la ciruela que, según el industrial sureño, desde abril a la fecha, ha bajado entre 200 y 300 dólares la tonelada (entre 2 y 3 dólares por caja) en el mercado internacional. Interpreta que, con esto, “los valores se fueron adecuando a la realidad del volumen de fruta disponible en el año”.

Señaló que “la caja de 10 kilos de ciruela desecada, sin carozo, y dependiendo del calibre, oscila entre 27 y 31 dólares FOB (puesta en el puerto de Buenos Aires o en Chile)”. Con estos precios, “hoy estamos en una situación de delicado equilibrio pero, de seguir bajando, ya ingresaríamos en una zona de riesgo porque entraría a jugar el tipo de cambio que tenemos”. 

Recordó que “el año pasado vendimos a valores de entre 38 y 42 dólares, pero fue una situación coyuntural debido a la fuerte caída en la producción, que determinó un faltante de producto en el mercado internacional”. Apuntó que “en años normales de cosecha, una caja de ciruelas sin carozo estuvo siempre entre 20 dólares la de menor calibre y 25 dólares la de calibre mayor”.

Pero advirtió que “el negocio de la ciruela, a esa media histórica de alrededor de 23 dólares, ya dejó de funcionar en Estados Unidos, como también en Argentina y en Chile, porque el dólar, a nivel mundial se ha ido devaluando. Por eso es un negocio que, en California dejó de funcionar para el agricultor”.

Extremos insanos


Camacho -que también preside la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo- cree que “ninguno de los dos extremos es sano, porque con el precio histórico estamos matando la base agrícola en cualquier país donde uno quiera hacer ciruela, y cuando nos fuimos a los valores del año pasado lo que empezamos a matar fue el mercado, porque no todos los consumidores aceptaron convalidarlos y se notó la retracción de la demanda”.

Considera, en cambio, que “un precio de equilibrio, a nivel internacional, debería situarse -según el calibre- entre los 30 y los 35 dólares la caja de 10 kilos de ciruela deshidratada, sin carozo, puesta en el puerto”. Esos precios “permitirían darle sustentabilidad al sector de la producción primaria”.

Admitió que, “aunque lo estamos intentado, no logramos sostenerlos en ese rango de 30-35 -porque es importante la oferta, tanto de Chile como de la Argentina- y hoy se están ubicando entre 27 y 31, un poco por debajo de lo que sería un punto de equilibrio para la industria y para el productor.

Hay que considerar, también, que los países que concentran la mayor demanda internacional de volúmenes han menguado su capacidad de compra. El presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo apuntó, en ese sentido, que “las devaluaciones en Brasil y en Rusia, que son los principales destinos, nos están pegando muy fuerte” y señaló que eso “se potencia con un tipo de cambio muy poco competitivo” para los exportadores argentinos. Así, en este escenario, “la industria se está moviendo pero en forma muy tranquila”.

Precio al productor


Sobre este punto, cabe repasar lo que ocurrió en plena cosecha, con las operaciones de fruta en fresco. El productor de Rivadavia Rolando Kaiser recordó que “en el Norte de Mendoza se pagó al productor $ 2 el kilo y en el Sur alrededor de $ 2,50”. Eso, proyectado a fruta seca, equivaldría a alrededor de $ 9 y poco más de $ 11, respectivamente.

Por otro lado, considerando que las ventas de ciruela seca del productor a la industria comienzan en el segundo semestre, ese mercado no está formado por estos días y, por lo tanto, no muchos se atreven a hablar de precios. 

De todos modos, en el ambiente industrial se empiezan a tirar algunos datos. Se escucha hablar de entre U$S 1,20 y U$S 1,40 (alrededor de 13 pesos) por kilo de ciruela seca, al productor. Se comenta, sí, que en las pocas operaciones que se han hecho durante el primer semestre, las plantas industriales habrían estado pagando, llevado a pesos, entre $ 11 y $ 12 por kilo de ciruela secada al sol y de $ 12 a $ 13 por kilo de ciruela secada en horno.

Sobre este tema, la Sociedad Rural de San Rafael relevó que “empresas norteamericanas ya han establecido contacto con cooperativas y productores independientes de la zona”. Trascendió en ámbitos productivos que de esos acercamientos surgió la posibilidad de un precio tentativo de entre $ 13 y $ 14 el kilo de ciruela seca, en promedio.

Un escenario incierto


El industrial Daniel Camacho apuntó que “ya pasamos la primera mitad del año, nos quedan algo menos de cinco meses (porque cuando llega diciembre todo el mundo empieza a mirar la nueva cosecha) y yo le diría que hay una gran parte de la ciruela argentina aún sin vender”.

Mientras tanto, se agravan los problemas de competitividad para los exportadores. Sobre ese punto, hizo notar que “la mejora del tipo de cambio para exportar, desde comienzos del año pasado, ronda el 13%, mientras que nosotros ya trabajamos sobre la base de un incremento salarial del 33%, subas en el costo de fletes por encima del 35%, de manera que, respecto de un año atrás, nuestro negocio tiene una diferencia negativa de al menos 20 puntos entre el incremento del costo argentino en pesos y la evolución del tipo de cambio en Argentina”. 

Competir con Chile


El presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo fue terminante al afirmar que “si no tomamos medidas vamos a matar al único rubro que mantiene una posición privilegiada en el contexto internacional”. Explicó que “Estados Unidos, Chile, Francia y Argentina se reparten los mercados que demandan mayores volúmenes”. Pero Estados Unidos viene achicando su producción, y como su mercado interno mantiene el nivel de demanda, se reduce sustancialmente su saldo exportable.

Por otro lado, “Francia está en situación de equilibrio entre producción, también en caída, y consumo interno”. De modo que “Chile y Argentina son los productores que están compitiendo por los mercados de volumen, como Brasil, Rusia, México, donde Argentina prácticamente no está porque tiene un arancel muy elevado para ingresar, y algunos países del Norte y del Sur de África”. 

Concluyó entonces que los exportadores de Mendoza, única productora de ciruelas desecadas en Argentina, “necesitamos herramientas que nos permitan competir con Chile, y esa es la pelea que tenemos que dar”.

Medidas urgentes


En este contexto, Camacho instó a “definir qué hacemos para asegurar la sustentabilidad de nuestra base agrícola y corregir rápidamente algunas variables que dejan a los exportadores en situación muy difícil para competir”.

Remarcó la importancia de contar con un tipo de cambio competitivo, así como empezar a resolver cuestiones tributarias y financieras que impactan fuertemente en la industria y en el sector exportador. Entre ellas, “eliminar o disminuir considerablemente el IVA. En igual sentido, consideró “absurdo pagar derechos de exportación si después van a ser reintegrados”. 

Concluyó que ambos gravámenes “no tienen otro sentido que hacer caja con ese dinero.

Daniel Camacho: “Necesitamos interlocutores válidos dentro del gobierno”

“Le pedimos al gobernador electo, Alfredo Cornejo, y a la vicegobernadora electa, Laura Montero, que las personas que vayan a designar al frente del Ministerio de Producción y de las subsecretarías de esa cartera verdaderamente conozcan los problemas de la economía regional; mejor aún si vinieran del sector empresario, o al menos que entiendan lo que es producir, exportar o llevar adelante una empresa. Gente que tenga la apertura suficiente para trabajar en equipo con el sector empresario, y que acompañe al Gobernador, que deberá ser la voz portante de estos planteos, para defender los intereses de la provincia ante el gobierno nacional. Necesitamos interlocutores válidos, dentro del gobierno”.

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