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Panorámica de la imponente Cordillera de Los Andes.

Actualizar el Plan Estratégico Vitivinícola

Cuando aún faltan ocho años de los fijados como plazo inicial, el Plan Estratégico Vitivinícola ha cumplido gran parte de sus objetivos. Sin embargo, los cambios que se producen en los mercados obligan a una permanente actualización, en lo que están trabajando actualmente los actores de esta industria.

El Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) ha dado resultados satisfactorios. Se fijó objetivos y gran parte de ellos se han cumplido, pero también es cierto que los cambios permanentes que se producen en los mercados y en los consumidores, obligan a realizar una permanente actualización. De allí que resulte oportuna la decisión de la Corporación Vitivinícola Argentina (encargada de desarrollar el PEVI) de aggiornarlo para adaptarlo a los nuevos escenarios internacionales.

Las discusiones para la conformación del PEVI comenzaron en 2001, a modo de reflejo de los excelentes resultados que estaba dando una decisión similar adoptada por Australia. En nuestro caso, todos los actores de la industria, incluyendo a los gobiernos de las provincias vitivinícolas y a organismos nacionales, como el INV y el INTA, comenzaron a trabajar en una estrategia que permitiera el crecimiento de los vinos argentinos en los mercados externos. En aquel momento, la Argentina ocupaba sólo el 1% del vino exportado en el mundo y el objetivo fijado por el PEVI era alcanzar, en 2020, el 10% de ese mercado.

Las bondades del plan y los logros obtenidos determinaron que fuera tomado como ejemplo por el Gobierno nacional y en la actualidad distintas actividades económicas, incluyendo a la Pampa Húmeda, están trabajando en planes similares. Sin embargo, pese a esos resultados positivos, hay situaciones en el mercado externo que suelen modificar las variables. Sólo a modo de ejemplo podríamos señalar que los bodegueros chilenos decidieron, en los últimos tiempos, bajar el alcohol de sus vinos a los efectos de poder ingresar en el mercado chino.

Hay también otros aspectos que se están modificando y que necesitan del estudio de la industria, entre los que podríamos mencionar, en este caso en el mercado interno, el aumento importante en las ventas que se ha producido en los envases de 1,250 litro, que ha alcanzado al 7% del mercado o la innovación tecnológica que significó la tapa a rosca, especialmente en los vinos blancos,bien recibida por los consumidores.

En el caso de los mercados externos se hará hincapié en la necesidad de mantener las condiciones de competitividad; establecer cuántas hectáreas de determinados varietales harán falta en el caso de que se alcance ese deseado 10% del mercado mundial y fijar pautas para mantener la excelente relación precio-calidad que permitió el crecimiento de las exportaciones.

Además, se volverá a poner sobre la mesa los mercados a ganar.

Cuando se estableció el PEVI, Gran Bretaña era “el” mercado, pero luego la visión se modificó y la Argentina se ha afirmado en los mercados americanos (Estados Unidos es el primero, Canadá el segundo y Brasil, el tercero hacia los cuales van dirigidos los vinos argentinos), con el objetivo de establecer de qué manera ingresar mejor en China.

 Sin embargo, todas esas buenas intenciones chocan con determinadas decisiones del Gobierno nacional que, por el solo hecho de mantenerse en el tiempo, han pasado de problemas coyunturales a estructurales. Como el tipo de cambio, la inflación o medidas sorprendentes, tal cual la demora en la devolución de los reintegros por las exportaciones, la devolución del IVA o, la más reciente, exigir el ingreso de los dólares a los 90 días de producida la venta, cualquiera sea el plazo que se haya fijado en los contratos con los importadores.

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